Debido a que las manzanas son secas y en su mayoría astringentes, si tiendes a tener gases, hinchazón o estreñimiento, es posible que una manzana cruda no sea tu mejor opción. Cocinarlas las hace más fáciles de digerir. Sin embargo, si sueles tener exceso de calor y digestión fuerte, las manzanas crudas son para ti. Las manzanas también están cargadas de pectina, un tipo de fibra que alimenta las bacterias intestinales buenas. Las investigaciones sugieren que, gracias a la pectina, las manzanas pueden tener un efecto protector contra la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas.