Usos del Caldo de Hueso

Sea como sea el caldo de hueso que eliges consumir (carne, pollo, pescado, mixto) hay un montón de opciones a la hora de usarlo en la cocina. Me preguntan mucho por las cantidades, cuanto caldo hay que tomar, en qué momento del día, de qué forma es más saludable ó terapéutico. Pero en realidad no hay una fórmula mágica que le sirva a todo el mundo. Va a depender en gran medida de tu estado de salud, de tu estilo de vida, dieta, etc… No todos tenemos las mismas necesidades nutricionales, ni estamos en el mismo momento. No es lo mismo un bebé que una mujer menopáusica ó un anciano. Al igual que no necesitaría lo mismo un deportista con una dieta súper completa que una persona convaleciente de una enfermedad, que apenas come. Por eso no hay una medida «standard», pero si tengo que dar alguna recomendación en este sentido diría que, lo que se elija tomar, ya sea 1 taza por día, un poco más o un poco menos, se haga de forma habitual, con un ritmo más o menos razonable, ya sean varios días en la semana ó incluso todos los días. De esta forma el cuerpo va a recibir un aporte constante de colágeno, médula, minerales, aminoácidos y gelatina para ayudar a hacer mejor sus procesos de recuperación de los tejidos, que es fundamentalmente para lo que sirve el caldo, para recuperar los tejidos de huesos, cartílagos y músculos y los tejidos gastrointestinales.

Dicho esto, te voy a contar un montón de formas de incorporarlo en tu alimentación, con ideas y recetas simples para que lo puedas consumir a diario, si así lo deseas. Vas a ver qué son muchas más de las que te imaginabas.

Tomarlo sólo

Esta es quizás la forma más fácil, tomarlo solo bien calentito, tipo consomé. El que esté rico va a depender del tipo de caldo (el que hago yo es delicioso porque lleva vegetales, hongos, jengibre, cúrcuma, aromáticas, etc… y empleo una proporción equilibrada de huesos de carne y pollo para que tenga un buen sabor), pero si no tu caldo no te agrada ó te parece muy fuerte siempre puedes rebajarlo con agua y sumarle algunos ingredientes para «disimular» su sabor, como salsa de tomate ó tomate licuado, vinagre de manzana, ghee, pesto, etc… Éstas recetas me encantan:

Con Huevo

A mucha gente le gusta desayunar salado, con huevo, y es un buen momento para darle un plus de nutrientes al día con el caldo de hueso, aunque no es para todos los paladares. Si es tu caso, prueba a añadir caldo de hueso a tus huevos revueltos del desayuno. Les dará una textura extra esponjosa y un sabor buenísimo.

En Sopa

Quizás la forma más clásica de usar el caldo es en una buena sopa. Aporta un sabor rico y sabroso y se puede usar tanto en caldos claros como en sopas cremosas, siendo una fantástica base líquida para tus recetas favoritas de sopa, sustituyendo todo ó parte del agua de la receta. Aquí, una vez más, no es necesario ceñirse a una receta en particular, puedes poner la cantidad de caldo que estimes ó tengas sin importar que diga la receta, siempre que respetes el total de líquido que indica. A veces añadiendo tan sólo un par de cucharadas de caldo ya haces una diferencia en el aporte de nutrientes.

  • SOPAS SIN LICUAR. Estas sopas se basan en un caldo claro al que se suelen añadir verduras picadas, proteína animal (carne finamente picada, pollo, vísceras o incluso huevos picados o batidos) y/o algún carbohidrato (arroz, cebada, fideos, etc.). La técnica puede ser tan sencilla como cocer a fuego lento los ingredientes en el caldo hasta que estén calientes y tiernos, y luego sazonar al gusto con sal marina y pimienta. Se puede añadir pasta de tomate, crema o leche de coco, junto con condimentos como hierbas secas, cúrcuma, jengibre y curry en polvo. El ejemplo más claro sería el RAMEN, que está tan de moda. Aquí algunas ideas:
  • SOPAS LICUADAS. Las sopas licuadas son espesas y cremosas; la técnica básica es la siguiente: Saltear suavemente o sofreír algunos vegetales (cebollas, puerros, zanahorias, nabos, apio, hinojo, papa, calabaza, batata, etc.) en manteca, ghee, aceite de oliva ó coco hasta que estén muy blandos, con cuidado de que no se quemen. Se pueden añadir condimentos como ajo, jengibre, hierbas secas y curry en polvo hacia el final del sofrito. Añadir el caldo, llevar a ebullición y cocinar a fuego lento hasta que las verduras estén blandas. Triturar para obtener una sopa muy suave. Una vez que domines la técnica para preparar sopas licuadas, puedes usar las recetas para inspirarte y preparar tu sopa con lo que te inspire, usando los ingredientes que tengas a mano. Aquí algunas recetas de las que ofrezco a la venta, y en todas incluyo al menos una taza de caldo de hueso mixto:

Y si quieres más ideas para enriquecer tus sopas, puedes entrar en este artículo que escribí: Todo sobre la Sopa.

Sumado a Guisos y Estofados

Tener caldo a mano facilita mucho la preparación de guisos de todo tipo. A mi me gusta incluir más caldo en aquellos guisos ó estofados que no tiene proteína animal, aunque también se pueden incluir en estos para aportar mayor sabor y para ablandar las carnes. Te dejo algunos ejemplos:

  • RISOTTOS. El risotto ya es una delicia cremosa, pero usar caldo de hueso en lugar de caldo lo hace aún más delicioso y nutritivo. Agrega lentamente caldo de hueso tibio a tu risotto mientras se cocina, y no lo volverás a preparar de otra manera. Te dejo la receta que publiqué hace poco de Risotto de Hongos de Pino.
  • GUISOS DE LEGUMBRES. Puedes aumentar el sabor y la nutrición de tus legumbres muy fácilmente cocinándolas con un añadido de caldo de hueso además del agua. No te olvides de agregar hierbas y especias a tu caldo de hueso al cocinar las legumbres, como laurel, comino ó algas para poder digerirlas mejor y asimilar bien todos sus nutrientes. Esta receta de Dhal, por ejemplo, es perfecta para usar caldo.
  • GUISOS VEGETALES. Puedes añadir caldo de uso a cualquier guiso vegetal, ya sea en el momento de la cocción ó una vez cocinados, como un añadido. Para el mi el paradigma de un buen guiso vegetal es un buen curry. A este riquísimo Curry de Coliflor, cuando lo preparo le suelo sustituir una parte de la leche de coco por mi Caldo de Hueso Mixto.
  • GUISOS DE CARNE Y POLLO. Como dije, puedes añadir caldo a cualquier guiso de carne ó pollo. Cocer cortes de carne como costillas, estofado ó ragout en caldo de hueso es una forma infalible de que queden tiernos y sabrosos. El caldo impregna la carne con todo su rico sabor, a la vez que ayuda a descomponer las fibras más duras. Lo puedes combinar con vino, hierbas aromáticas (ajo, jengibre, cebolla, zanahoria, etc.) y hierbas frescas para obtener un líquido de cocción exquisito. Usarlo en la boloñesa, por ejemplo, aporta un toque de sabor muy rico. Pero también puedes usarlo para marinar ó adobar tus carnes. El caldo de hueso actúa como un ablandador natural para pollo, res, cerdo y cordero. Puedes sumar al caldo para marinar un poco de leche de coco, limón ó jengibre para obtener el máximo sabor.

En Salsas

Puedes usar el caldo para cualquier salsa, el colágeno ayuda a crear una textura sedosa y un sabor potenciado. Va bien sobre todo el caldo de hueso de pollo, que es más s suave. Combina bien con la Salsa Barbacoa, la Salsa Satay, cualquier salsa que lleve tomate u hongos, la Salsa Española, la Velouté, el Gravy ó incluso puedes añadir caldo a la leche de tu Salsa Blanca.

Con tus vegetales favoritos

Ya sea que cocines tus vegetales al horno, salteados ó al vapor puedes añadir caldo de huesos para concentrar el sabor y sumar nutrientes y proteína a tus vegetales. Funciona bien con casi todos los vegetales pero combina especialmente con la cebolla, los champiñones, el brócoli, las zanahorias, las chauchas y los morrones. Puedes usarlo añadiendo el caldo ó sustituyendo al aceite ó al agua al cocinar los vegetales. En el caso de los salteados te recomiendo seguir usando una grasa de base, como el aceite de oliva, coco ó ghee y simplemente añadir un poquito de caldo. Si lo que buscas es una cocción más larga, tipo un estofado ó un horneado puedes cubrir el fondo de la sartén ó fuente de horno con caldo, añadir las verduras, tapar y cocinar a fuego medio-alto hasta que estén tiernas. A mi me encanta hacer unos salteados rápidos en caldo con cebolla ó con champiñones, con un poco de ghee, ajo, un chorro de caldo, sal rosada y pimienta negra. ¡Queda delicioso! Prueba esta receta de Cebolla Salteada en Caldo ó esta otra de Puerros al Horno.

En el caso del vapor ó con vegetales hervidos, puedes añadir simplemente al agua unas cucharadas de caldo para que lo vayan absorbiendo los vegetales. También me gusta mucho añadir algunas hojas verdes como espinacas ó kale directamente al caldo de hueso para hacer una especia de «sopa instantánea» de hojas.

Con un buen puré

El puré de papa es riquísimo, pero el puré de papa con caldo de huesos es la personificación de una comida reconfortante. En lugar de usar solo crema, manteca o ghee, añade un chorrito generoso de caldo de huesos a tu puré de papas y vas a ver la diferencia. Lo mismo si es de calabaza ó batata ó de cualquier otro tubérculo. Para que veas un ejemplo, a esta receta tradicional irlandesa, que se hace con mucha crema, a mi me gusta ponerle una parte de caldo de hueso y no sabes lo rico que está: Colcannon de Kale.

Con los cereales de siempre

Sustituye ó complementa el agua con caldo de huesos al cocinar arroz, quinoa, cebada, mijo u otros granos, para aportarlos un toque extra de sabor y nutrientes. Yo suelo usar una proporción de 2:1 de caldo de huesos y agua al cocinar granos. Por ejemplo, en lugar de usar 2 tazas de agua para el arroz, uso 1 taza de agua y 1 taza de caldo de huesos. O a veces menos caldo, dependiendo de la cantidad que tenga hecho en casa, voy cambiando. Este es un fantástico método de absorción para cocinar también cuscús, polenta, trigo burgol, etc… ó incluso puedes dejarlos enfriar y usarlos después en una ensalada ó para hacer hamburguesas ó bolitas.

También puedes hacer lo mismo con tus pastas, usando caldo de hueso, sólo o rebajado con agua, al hervir la pasta y tendrás tus fideos con un sabor delicioso y nutrientes extra.

Otra forma de sumar caldo a los cereales es añadiéndolo a tus porridge salados, estas recetas son muy versátiles, se pueden usar tanto para desayuno como para almuerzo ó cena. A mi me encantan y siempre son un éxito en casa. Aquí va un ejemplo: Porridge Salado de Mijo.

En Dips para Picadas

¿Quien dice que no le puedes poner caldo de hueso al hummus? Pruébalo, te va a sorprender. Solo tienes que sumar un par de cucharadas cuando hagas tu próximo hummus de garbanzo, lentejas ó porotos.

Cómo un tónico curativo

El caldo de hueso está indicado, sobre todo, para enfermos, convalecientes ó cuando sientes que comienzas a tener algún síntoma de resfriado ó alguna molestia intestinal. Estos «tónicos» puedes usarlos de forma habitual en esos momentos de desequilibrio para repararte y reconfortarte.

CALDO PARA LOS RESFRIADOS

  • 1 litro de caldo de hueso.
  • 1 taza de leche de coco (opcional).
  • 1 moneda de jengibre fresco, pelado y rallado.
  • El jugo de 1 limón.
  • 5 granos de pimienta negra recién molida.
  • 1 cta. de cúrcuma en polvo.
  • 1 cta. de sal rosada ó marina.

SOPA RÁPIDA RECONFORTANTE

  • 1 taza de caldo de hueso de pollo.
  • 1/4 cta. de sal rosada ó marina.
  • 1/4 cta. de jengibre en polvo.
  • 1 cda. de aceite de coco, oliva ó ghee.

TÓNICO PARA EL FRÍO

  • 1 taza de caldo de hueso.
  • 1 cda. de vinagre de manzana.
  • 1 cta. de pasta de tomate.
  • 1 toque de picante al gusto. 

🐶 EXTRA: ¡NO TE OLVIDES DEL CALDO DE HUESO PARA PERROS!

¡No te olvides de tu mascota! A los perros les encanta el caldo de hueso. Agrégalo a su comida para añadirle sabor, nutrientes e hidratación. Los cubitos de hielo de caldo de hueso son una de las mejores maneras de usarlo, puedes darle uno cada tanto para que lo vaya lamiendo ó sumarlo como un suplemento a sus comidas a diario. Yo a mi perrita se lo doy todos los días, unos 30 ml. de caldo y se lo añado a la comida en invierno y al agua en verano.

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