Hornear es mágico. Transforma los ingredientes en algo extraordinario, memorable y delicioso. Hornear también une a los seres queridos. En otoño e invierno, familiares y amigos se reúnen , ya que el solo olor de una tarta de manzana que sale del horno puede atraer multitudes de todos los rincones de la casa. El sabor predominante en las delicias horneadas es dulce, pues aún las preparaciones saladas se «dulcifican» en el horno y los vegetales se caramelizan. El horneado funciona deshidratando la superficie de los alimentos y por eso los «pardea» y los alimentos tardan más tiempo en cocinarse.