A primera hora de la mañana el fuego digestivo no es tan fuerte, por lo que conviene desayunar ligero y tibio, para ayudar a tu organismo a despertar. Lo ideal, es empezar el desayuno con una fruta fresca ó cocinada, ya que este es el mejor momento del día para aprovechar al máximo la fruta. Las frutas dulces y jugosas son excelentes limpiadores de las impurezas acumuladas a la noche. Conviene comerlas unos 30 m. antes que el resto del desayuno. Otra sugerencia para incluir son las frutas secas, como los higos secos y pasas, remojados la noche anterior o cocidos a fuego lento con un poco de agua durante 30 m. Los frutos secos, lácteos, cereales y vegetales dulces ó salados, son una buena opción para el desayuno, siempre que estén bien cocinados y condimentados con especias. Es ideal acompañarlos con alguna grasa saludable como el ghee, el aguacate, un buen aceite de primera presión en frío ó incluso huevo.