
Las cerezas calientan y estimulan el metabolismo, por eso aunque es una fruta de verano es conveniente evitar el consumo excesivo de cerezas en días muy calurosos.
Son excelentes para la sequedad y el estreñimiento y las ácidas son un laxante suave. También son una excelente manera de nutrir la sangre. Ricas en hierro, las cerezas reconstituyen la sangre deficiente y anémica. Mejoran el estado de ánimo y al ser ricas en betacaroteno, nutren el hígado y fortalecen la vista. Son transportadores linfáticos que limpian el hígado y la sangre, de hecho pueden ayudar a reducir la frustración y las emociones asociadas con la congestión hepática, permitiéndote mantener la calma y la serenidad en medio del ajetreo. Asimismo, son un tónico excelente para la piel.