Ingredientes
Para 8 unidades.
- 250 grs. de harina blanca.
- 1/4 cta. de bicarbonato.
- 1 cta. de sal rosada o marina.
- 1 pizca de pimienta negra.
- 50 grs. de manteca fría.
- 80 grs. de un buen queso sabroso.
- 1 loncha de Panceta ahumada
- 120 ml. de leche de vaca o vegetal
- 1/2 cta. de jugo de limón.
- 1 huevo.
Prep: 5 m.
Elaboración
Mezclar la leche con el jugo de limón, revolver suavemente y dejar reposar el líquido a temperatura ambiente durante un mínimo de 10 minutos. Al cabo de este tiempo, la leche se notará ligeramente cortada, más espesa y con pequeños grumos flotando. Este es el suero de leche necesario para activar el bicarbonato.
Picar la loncha de panceta y cocinar en sartén a fuego medio sin añadir ningún tipo de aceite o grasa hasta que la panceta suelte su propia grasa natural y adquiera una textura crujiente. Retirar, escurrir sobre papel absorbente y reservar.
En un bol amplio, colocar la harina, el bicarbonato, la sal y la pimienta. Mezclar bien.
Cortar la manteca fría en cubos e incorporar. Utilizar exclusivamente las yemas de los dedos para pellizcar y frotar los cubos de manteca junto con la harina. Continuar este proceso hasta que no queden trozos de manteca enteros y la mezcla adquiera la apariencia visual de arena gruesa y homogénea. Se debe realizar con movimientos rápidos para evitar transmitir el calor de las manos a la grasa.
Volcar el queso rallado fino y los trozos de panceta crocante ya fría dentro del arenado. Mezclar con una cuchara de madera para que queden envueltos en harina y no se concentren en un solo sector de la preparación.
Tomar el buttermilk casero del paso inicial y agregarle el huevo entero. Batir con un tenedor hasta romper el ligue del huevo por completo. Verter la totalidad de este líquido en el centro del bol con los secos. Con una espátula , integrar realizando movimientos de corte desde los bordes hacia el interior del recipiente. La masa final debe lucir grumosa, desprolija y húmeda, sin llegar a formar un bollo liso.
Espolvorear apenas una cucharada rasa de harina común sobre una superficie de trabajo limpia, lisa y completamente seca. Volcar toda la masa quebradiza del bol sobre la superficie enharinada. Con las palmas de las manos extendidas, presionar los costados de los fragmentos hacia el centro para compactar todo el conjunto en un único bloque sólido, evitando friccionar o amasar.
Utilizar un palote de amasar previamente enharinado para ejercer presión suave y constante desde el centro de la masa hacia los extremos. Darle forma de rectángulo alargado.
Doblar la masa como un sobre, primero un lado hacia dentro y despues el otro lado por encima de lo ya plegado. El resultado será un cuadrado compacto compuesto por tres capas visibles de masa.
Estirar la masa, en direccion hacia los bordes que estan abiertos, hasta volver a tener un triangulo.
Repetir de nuevo hasta lograr un espesor final de exactamente 2 centímetros de altura en todo el bloque de masa. Mantener esta altura garantiza que los scones tengan suficiente volumen para expandirse verticalmente.
Para cortar la masa utilizar un cortante circular de metal bien afilado o un cuchillo muy afilado, con un solo corte, evitando arrastrar el cuchillo para que no se peguen los bordos y pueda levar bien.
Acomodar los scones sobre placa o papel manteca, dejando distancia entre ellos pero no mucha, como un centímetro, para evitar que se deformen hacia los lados.
Hornear a 200 grados durante unos 15 minutos. Estarán listos cuando la corteza se vea dorada. Dejar enfriar antes de comer.