Consumir alimentos poco después de una comida obliga al estómago a procesar alimentos parcialmente digeridos y no digeridos al mismo tiempo, alterando el ritmo de la digestión. Los postres desafían especialmente al estómago debido a su pesadez. El estómago produce enzimas especiales para cada tipo de alimento en el estómago. Cuanto más compleja es la combinación de alimentos ingeridos, más enzimas debe producir el estómago, una carga innecesaria. Por eso, no es muy conveniente consumir fruta cruda después de comer, sino cocinada y condimentada con especias que ayuden a aligerar su digestión. Asimismo, la combinación de hidratos como harinas, con azúcar, cacao, etc… es demasiado pesada. Por eso te propongo algunas opciones de postres frutales, cocinados, que te van a encantar. Son un dulce más ligero, que te va a permitir saciar tus ganas de este sabor y terminar tus comidas con plena satisfacción y bienestar.