Ingredientes
Para 4 personas.
- 350 grs. de calabaza
- 100 grs. de harina de almendras
- 30 grs. de harina de coco
- 3 cdas. de Psyllium
- 1 huevo
- 2 cta. de aceite de oliva virgen extra
- 1 cta. de orégano seco
- Ajo en Polvo
- Sal y Pimienta
- Aceite de oliva virgen extra para engrasar bandejas
Prep: 45 m.
Elaboración
Precalentar el horno a 200˚C.
Pelar la calabaza, cortar en trozos y asar con un poco de aceite de oliva. Una vez blandita, triturar hasta que se haga un puré.
Cubrir una o varias bandejas de horno grandes con papel de horno antiadherente.
Frotar el papel con un generoso chorro de aceite de oliva.
En un tazón grande, combinar los ingredientes secos (harina de almendras, harina de coco, psyllium, orégano, ajo en polvo y una pizca de sal y pimienta).
Agregar el puré de calabaza y el aceite de oliva a la mezcla de ingredientes secos.
Batir el huevo y añadirlo también.
Luego, combinar todo para formar tu «masa». Dejar reposar la mezcla durante 10 a 15 minutos para permitir que el psyllium se hinche un poco (le da un poco de elasticidad a la masa).
Dividir la masa en dos o tres porciones del mismo tamaño y formar una bola con cada pieza. Luego, usando los dedos, aplanar cada una sobre las bandejas engrasadas para formar bases de pizza de unos 5 mm de grosor, pero no más delgadas. (Con esta masa se obtendrán 2 bases de pizza de aproximadamente 20-22 cm de diámetro, o 3 pizzas más pequeñas).
Hornear las masas durante aproximadamente 25 a 30 minutos o hasta que comiencen a dorarse y los bordes estén crujientes.
Retirar las masas del horno, dejar enfriar un poco y luego voltear suavemente la base de la pizza. Esto es para que tengas una base agradable y crujiente para tu pizza, y luego el otro lado se cocinará cuando la regreses al horno con el resto de ingredientes.
Cubrir la pizza con lo que quieras.