Comer pescado mejora la fuerza y ayuda a ganar peso. Es de naturaleza pacificadora y puede consumirse cuando se está enfermo, aunque no se recomienda su consumo diario. Son preferibles los peces pequeños a los más grandes porque son más ligeros para la digestión, proporcionan energía instantánea y están menos contaminados. El pescado es una proteína de alta calidad, llena de ácidos grasos omega-3 y vitaminas como D y B2. Es muy rico en calcio y fósforo y una gran fuente de minerales.