Si buscas un diurético, el perejil es una elección excepcional. A diferencia de otros, el perejil permite la excreción de agua sin pérdida de electrolitos, proceso conocido como acuaresis. Sus cualidades cálidas y secas son útiles para drenar el exceso de toxinas en la primavera, cuando el cuerpo libera naturalmente el peso del invierno. Hay dos tipos: de hojas planas y de hojas rizadas. Si planeas congelarlo, el perejil de hojas rizadas es una mejor opción por su capacidad para resistir el frío y sin embargo, si buscas sabor has de elegir el perejil de hoja plana, que tiene un sabor más fuerte. La frescura del perejil ayuda también a la digestión de los cereales, por lo que es muy adecuado incluirlo en tus platos de arroz y pastas. En general, mejora la digestión y desintoxica el organismo. Es también eficaz para casi todas las dificultades renales y urinarias, es útil en el tratamiento de infecciones de oído y dolor de oído y contrarresta la halitosis (mal aliento). Las madres lactantes no deben utilizar el perejil, ya que seca la leche.