
La mandioca o yuca es una raíz rica en almidón, suave y delicada. Su suavidad calma el sistema nervioso y la mente. Ni demasiado pesada ni demasiado ligera, sentirás satisfacción y alivio después de comerla. Aunque no tiene un sabor azucarado, su sabor dulce inherente es ideal para postres. Es suave, pero ligeramente amarga, lo que indica sus propiedades antiinflamatorias. Su suave sabor terroso es aún más delicado y sutil que el de la papa, lo que la hace muy versátil como almidón salado para la cena o en pasteles y galletas. La pulpa de la raíz de yuca cruda es de color claro y tiene una textura granulada que se ablanda con la cocción. Las biocaracterísticas de la yuca varían según su método de cocción. Hervida, molida o machacada, presenta una consistencia suave, más viscosa y jugosa. Horneada o frita, se vuelve más áspera y seca, con hebras fibrosas. También adopta los sabores con los que se cocina, lo que la convierte en un almidón útil para dar volumen a sopas y guisos.