La mandarina es una fruta refrescante y beneficiosa. Sus propiedades antimicrobianas y purificadoras de la sangre la hacen útil para eliminar toxinas del cuerpo y la piel, además de realzar la luminosidad interior. Si se consume en exceso, puede aumentar el calor en el cuerpo. En Ayurveda se utilizan para estimular el apetito, calmar la sed, arrojar flemas y para prevenir enfermedades gastrointestinales. A la hora de elegirlas, ten en cuenta esto: Si no huelen y pesan mucho es que estarán verdes, si no huelen y pesan poco es que estarán secas. O sea, la mandarina ha de ser aromática para asegurarte de que está en su punto ideal de consumo. Se puede usar en la cocina en marinadas, escabeches, vinagretas o directamente para salsas y guarniciones ya que es un buen contrapunto ácidos y cítrico con el que acompañar carnes, pescados o cualquier tipo de ensalada. Lo más común es que la veamos en postres, ya sea en fresco o en repostería, pero también se puede usar en recetas saladas como aderezo con salsas como la soja ó añadir su jugo a sopas de vegetales. Además, su contenido en azúcar la hace especialmente resultona para glaseados, que pueden acompañar un carne asada por ejemplo. Y no te olvides que puedes usar su cáscara rallada para dar un toque de frescura a cualquier plato.