No hay nada más refrescante en un caluroso día de verano que una ensalada fresca. La lechuga, no solo es refrescante sino que es también calmante, ya que contiene el sedante lacturcarium, que relaja los nervios sin perjudicar la digestión. Tanto la palabra inglesa como la latina, para decir lechuga, se basan en su jugo espeso y lechoso. Son más nutritivas y fáciles de digerir las lechugas con hojas separadas y más verdes, mientras que las que forman «repollo», tipo iceberg, suelen ser más indigestas y tienen menor valor nutricional. Utilizada para iniciar o aumentar la producción de leche materna, también es útil en el tratamiento de las hemorroides. Su naturaleza diurética y refrescante trata la escasez de orina y la sangre en la orina. Combina bien con frutas en la misma comida. No se debe utilizar si existen enfermedades oculares. Y el exceso de lechuga en la dieta puede provocar mareos.