El kale es un excelente tónico primaveral, no sólo porque es refrescante sino porque su fibra y su sabor amargo estimulan el peristaltismo, favoreciendo la eliminación regular de los intestinos. El sabor amargo también mejora el flujo de bilis, reduciendo la congestión de la vesícula biliar y el hígado. Es ideal comer siempre el kale cocinado, pues contiene sustancias químicas que pueden bloquear la función tiroidea y que se inactivan fácilmente al cocinarlo. Es por eso que estoy creando una Masterclass de Kale, para que aprendas nuevas técnicas y formas de cocinarlo que te permitan aprovechar al máximo sus nutrientes y potencial terapeútico, además de disfrutar de su sabor.