El jengibre armoniza el sistema digestivo para la indigestión y las náuseas y además aumenta significativamente el fuego digestivo estimulando así el apetito, favoreciendo el proceso de digestión y desintoxicación, y reduciendo la hinchazón. El jengibre también tiene un potente efecto antiinflamatorio y antibacteriano. Purifica la sangre, estimula el corazón y el sistema circulatorio. Ayuda con la ictericia, la artritis, las hemorroides, la hinchazón y la urticaria. Además, estimula el sistema nervioso, aumenta la transmisión de los impulsos nerviosos y alivia el dolor. Es muy útil para el asma y los problemas respiratorios. E incluso se dice que actúa como afrodisíaco.
El jengibre seco es naturalmente más seco, pero también más amargo que el fresco; es decir, calienta el cuerpo con mayor intensidad y, por lo tanto, es más adecuado para los desequilibrios que tengan que ver con el frío. Debido a sus efectos de calentamiento, no se recomienda para enfermedades inflamatorias, úlceras ni fiebre alta.