Los hongos tienen un sabor terroso como el propio suelo arcilloso, rico y oscuro. Este carácter terroso es un signo de la capacidad de los hongos para mantenerte con los pies en la tierra y calmar tu sistema nervioso. Se consideran tamásicos en Ayurveda, lo que significa que adormecen la conciencia. Si sufres de insomnio, prueba incluir unos hongos salteados en tu plato favorito. Aunque en ensalada son muy populares, los hongos crudos son indigeribles. Has de cocinarlos siempre para evitar dificultades digestivas. Los hongos son altamente absorbentes de los minerales del suelo, pero también absorben cualquier toxina en la que crecen, incluso se han utilizado para limpiar sitios de desechos tóxicos. Por ese motivo, come siempre setas ecológicas. Los hongos tienen un amplio espectro de efectos en el organismo. Pueden ser deliciosos, medicinales, inmunomoduladores, alucinógenos y mortalmente venenosos. Asegúrate de identificar positivamente cualquier especie antes de comerla. La parte del hongo que recoges y comes es la fruta. La parte viva de la planta, que parece raíces incrustadas en el suelo o en un árbol, se llama micelio. Cuando recoges un hongo no lo estás matando. Por el contrario, al recogerlos, en realidad estás ayudando al hongo a esparcir sus esporas. Pero asegúrate de no alterar el sistema de raíces debajo del hongo al recogerlo.