A principios de la primavera, tu cuerpo comienza a desear texturas picantes y refrescantes, como los espárragos frescos. Los tiernos brotes nuevos están llenos de fitonutrientes y clorofila, restaurando la vitalidad después de un largo invierno. Los espárragos purifican la sangre enviando toxinas a través del tracto urinario. El alto contenido de saponinas y potasio de los espárragos son los responsables de sus propiedades diuréticas. Su acción diurética elimina directamente la hinchazón y el peso del agua, mientras que la astringencia sirve para tonificar los vasos sanguíneos y tensar la piel. Las propiedades depurativas de la sangre de los espárragos son útiles para eliminar los restos de congestión primaveral del sistema linfático.