Cuando piensas en ensaladas, piensas en vegetales frescos, verdes, vitales, saludables y refrescantes. Sin embargo, no todas las ensaladas son tan fáciles de digerir, ni todos los momentos del año, e incluso del día, son tan adecuados para comer una ensalada. Para muchas personas con un fuego digestivo más débil, las ensaladas crudas pueden resultar frías, ásperas y difíciles de digerir y pueden provocar indigestión, hinchazón, distensión gaseosa y otras molestias corporales. Si es tu caso, procura siempre comer tus ensaladas al mediodía y en la época estival, cuando el fuego digestivo está en su punto máximo. Y en general, prepara y come la ensalada de inmediato. Si la dejas más de una hora, pierde su fuerza vital y puede provocar toxinas digestivas. Por eso las ensaladas no son buenas como sobras. Elige siempre productos que sean de temporada, procura acompañarlas con una grasa saludable como un buen aceite ó unos frutos secos y también con varias especias que ayuden a la digestión, como el comino, el perejil ó el cilantro. Que tu ensalada sea el comienzo de tu almuerzo, no el final. Y no hace falta que el plato de ensalada sea una fuente completa, con una pequeña porción, es suficiente.