Curry

Al preparar un curry, es esencial que las especias estén frescas. Recuerda renovar tu alacena de condimentos, al menos cada 3 meses. Es ideal que sean enteras y molidas en el momento. Si no, puedes moler cantidades relativamente pequeñas y guardarlas en recipientes herméticos para utilizarlas en unos pocos días o semanas. Puede ser difícil lograr el equilibrio correcto de picante al cocinar un curry, especialmente porque los chiles ó ajíes pueden variar enormemente. Para evitar sorpresas desagradables, puedes probar una pequeña cantidad de chile crudo antes de cocinarlo. El picante también se reduce durante el proceso de cocción, por lo que, si quieres un curry más suave, agrégalo antes. Asegúrate de no escatimar en aceite (usa ghee idealmente). Las especias también se deben freír bien, unos 40 segundos, para evitar que tengan un sabor áspero y arenoso, pero ten cuidado de que no se quemen. Si tu mezcla de especias parece seca, agrega más aceite o un poco de agua, solo una gota a la vez, para que las especias se frían, no hiervan. Para lograr que la salsa quede espesa y sedosa, puedes usar puré de tomate, leche de coco o yogurt como agentes espesantes naturales. Agregar frutos secos molidos, como almendras o maní, también puede ser una excelente manera de garantizar que tu curry quede espectacular. Cocinar el curry a fuego lento puede marcar la diferencia. Dado que las cebollas forman la base de la mayoría de los curry, es fundamental hacerlo bien, cocinándolas lentamente, hasta que estén suaves, y luego aumentar el fuego para darles color.