Tanto en la medicina ayurvédica como en la tradicional china, la cúrcuma se considera un digestivo amargo y un carminativo. Se usa para expulsar la flema del cuerpo, así como para abrir los vasos sanguíneos con el fin de mejorar la circulación. Se puede incorporar a los alimentos, para mejorar la digestión y reducir los gases y la hinchazón. Es un colagogo que estimula la producción de bilis en el hígado y mejora la capacidad del cuerpo para digerir las grasas. A veces, la cúrcuma mezclada con leche o agua se toma para tratar trastornos intestinales, así como resfriados y dolores de garganta.