Tratar de conservar los alimentos de temporada, para que estén disponibles el resto del año es una práctica muy antigua. Algunas de estas técnicas tradicionales como el el secado, la salazón, la deshidratación, el encerado, el ahumado, la la fermentación y la conservación en azúcar y vinagre se han ido perdiendo con la llegada de métodos más industriales. Me parece interesante recuperar algunas de ellas, porque es muy práctico aprovechar cuando hay abundancia de un alimento.