De cáscara oscura y fibrosa, fragante líquido y deliciosa pulpa blanca, el coco no sólo es apreciado por su sabor. El coco se considera una planta divina en la tradición védica. Un estudio de investigación reciente del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Kerala afirma que la composición de ácidos grasos del coco cambia a medida que crece. Este cambio de composición está siendo estudiado por científicos en muchos lugares. Pero los eruditos ayurvédicos sabían hace muchos siglos que el coco tiene diferentes propiedades en diferentes etapas de su vida. El coco joven, tiene entre 90 y 95 % de agua. El líquido de este coco es más puro y curativo. Se considera el mejor por sus propiedades refrescantes y porque repara el tracto intestinal y restaura la vida. El coco de mediana edad tiene más pulpa blanda y su agua es ligeramente lechosa. Es el más nutritivo, con más carbohidratos, proteínas, minerales, fósforo y vitaminas A, B y C que las otras dos formas. El coco maduro tiene la pulpa firme y muy poca agua. Es más pesado de digerir y si se consume mucho puede generar hiperacidez y colesterol.