Cebolla

Como todas las raíces, la cebolla aporta una sensación de conexión a tierra y pueden incluso llegar a causar sueño ó pesadez. Sin embargo, ya sean cocidas ó crudas, las cebollas estimulan el deseo y se consideran afrodisíacas. Cuanto más se cocinan, más dulces y menos irritantes se vuelven. Por el contrario, crudas son un laxante fuerte y un potente diaforético, es decir, que limpian los poros de la piel e inducen a la sudoración, por eso son particularmente útiles en las limpiezas de cambios de estación, especialmente en primavera y en otoño. También hay pequeñas diferentes en cuanto al color, las amarillas y blancas tienden a ser más dulces y por eso se usan para cocinar y las rojas son mejores si se quieren consumir crudas. Cuando no están muy frescas, pueden volverse blandas y la capa exterior suave y maloliente e incluso llegar a desarrollar moho, aunque no lo veas. Las cebollas son principalmente agua. Al saltear, el agua de las cebollas mantiene la temperatura del aceite cercana al punto de ebullición. A medida que se cocinan, las cebollas pasan de opacas a translúcidas y luego las rodajas se secan y adelgazan. A medida que el agua de las cebollas hierve, la temperatura comienza a subir y las cebollas comienzan a dorarse. Mantener las cebollas juntas en el centro de la sartén ayudará a que se doren al mismo ritmo.