La carne roja es un fantástico reconstituyente de la sangre. Es especialmente útil a finales de verano y principios de otoño. Sin embargo, su exceso obstruye el sistema linfático y causa estancamiento sanguíneo. Esta afección se manifiesta con inflamación de los ganglios linfáticos, que puede afectar al sistema inmune. Por eso, la carne roja ha de consumirse sólo con moderación y consultando a tu médico si es beneficiosa para ti.