Al ser ligero y fácil de digerir, el apio estimula y mejora la digestión. Su fibra elimina el exceso de mucosidad del tracto digestivo. Sus aceites volátiles lo convierten en un fuerte diurético y desintoxicante, puesto que es diaforético, lo que significa que abre las glándulas sudoríparas. También es excelente para la hipertensión, ya que reduce la presión arterial al eliminar el exceso de agua y, por lo tanto, reduce el volumen sanguíneo general. También contiene compuestos que relajan los músculos que rodean las arterias, permitiendo que los vasos sanguíneos se dilaten. Esto mejora la circulación, reduce el estancamiento linfático y ayuda a la desintoxicación.