Albahaca

La albahaca viene en muchas variedades, como la albahaca dulce italiana, la más frecuente y la más utilizada en la cocina. La albahaca morada, utilizada en los países asiáticos, es más amarga. Otras variedades incluyen albahaca limón y la famosa hierba ayurvédica Tulsi, también llamada albahaca sagrada, más usada con fines medicinales. Sin embargo, todas son adecuadas para promover la salud de la respiración, pues ayudan a eliminar la mucosidad y aliviar la congestión gracias a que contienen ácido cinamánico, que ayuda a respirar libremente mejorando la circulación, descomponiendo y eliminando la flema de los bronquios. La albahaca también es antibacteriana, con propiedades antiinflamatorias y una gran cantidad de vitamina C. Como la mayoría de los miembros de la familia de la menta, la albahaca provoca una sudoración profusa debido a sus cualidades aromáticas. Este concepto de «sudar» se llama liberar el exterior en la medicina china que al igual que el Ayurveda, prescribe hierbas diaforéticas para inducir la sudoración terapéutica. Se ha demostrado que la albahaca estabiliza el azúcar en sangre, tonifica los riñones, reduce el colesterol y tiene un efecto positivo sobre las nervios y la memoria. También ofrece alivio de la inflamación dolorosa y se puede usar para solucionar trastornos estomacales y mejorar la digestión. Una infusión de albahaca frescxa es una suave ayuda natural para dormir ya que mejora la calidad del sueño. En la cocina, se puede usar tanto en su forma fresca como seca. La albahaca seca es más aromática y se utiliza sobre todo para dar sabor a sopas y guisos. Es potente, así que deben usarse pequeñas cantidades para obtener un sabor más sutil. Las hojas secas combinan bien con jugo de limón, comino tostado seco en polvo y pimienta negra y van bien con el pollo, la carne de vaca ó para darle un toque italiano a los vegetales. El aroma cálido y especiado de la albahaca fresca añade un toque apasionado a cualquier plato, llevando el calor del sol mediterráneo a tu mesa. Su color verde brillante y su sabor vigoroso son inconfundibles en el pesto. Agrega entusiasmo a una salsa de tomate casera y es un complemento alegre para cualquier ensalada de verano. Sin embargo, los aceites de la albahaca fresca son muy volátiles, así que es mejor agregar la hierba al final de la cocción como guarnición. Para mantenerla fresca, en buen estado, se puede guardar en frío envuelta en una toalla de papel ligeramente húmeda ó ponerla en un vaso de boca ancha con unos centímetros de agua en el fondo.