Ajo

El ajo crudo es picante, limpiador, tiene acción laxante y puede provocar gases en algunas personas.
Por sus propiedades limpiadoras, el ajo crudo es más potente que el cocido, especialmente los brotes verdes en el centro del diente de ajo. En la medicina occidental, el ajo se utiliza para prevenir la presión arterial alta, quizás porque es anticoagulante y estimulante, dilata los vasos sanguíneos (vasodilatador), aumenta el sudor (diaforético) y aumenta la orina (diurético). Estas propiedades circulatorias también pueden ser la base del secreto del ajo para prevenir enfermedades cardíacas, aterosclerosis y colesterol alto. Para el ayurveda el ajo es un estimulante del calor y se considera que al estimular y calentar el cuerpo, aumenta los deseos. Por esta razón, los monjes de la India evitan el ajo.

Su fama de mal aliento y sudor maloliente es debido a un compuesto llamado sulfuro de alilmetilo. Cocinar el ajo con leche lo reduce, así como consumirlo con champiñones y albahaca. Las cualidades laxantes y circulatorias del ajo son útiles en regímenes de limpieza. También es expectorante. Sus propiedades antifúngicas y antibióticas se han utilizado para acelerar la recuperación de la faringitis estreptocócica. El ajo mezclado con miel es buenísimo para el reumatismo.