Son muchos los factores que influyen a la hora de elegir los alimentos. Nuestros gustos y preferencias suelen estar condicionados por el entorno familiar, la herencia genética, el estilo de vida ó las creencias y, en muchos casos, por motivos emocionales. Si te fijas, la mayoría de ellos son factores externos.
Pocas veces escuchamos lo que está en nuestro interior, lo que nos pide nuestro cuerpo. Muy pocas veces prestamos atención a lo que realmente necesitamos. No solemos tener en cuenta lo que estaría bien hacer ó comer, teniendo en cuenta la edad, constitución, estado de salud, la estación del año ó el momento de la vida en el que nos encontramos.
Sin embargo, lograr este cambio de conciencia, es posible. Aunque exista una creencia generalizada de que es muy difícil cambiar los hábitos de alimentación. Aunque te desanimes, antes incluso de intentarlo. Aunque el peso social, familiar y tus propias creencias parezcan impedírtelo. Aunque no lo creas, solo te hacen falta tres cosas.
- Autoconocimiento.
- Información.
- Práctica.
El primer paso siempre es el AUTOCONOCIMIENTO. Cómo sería posible saber qué me conviene, si no sé como soy. Y aunque parezca que no es así, normalmente tenemos poco registro de cómo somos y cómo estamos, física y emocionalmente. Necesitamos alguien externo, un médico ó un psicólogo, que nos lo diga. Sin embargo, es posible una auto-observación. Cual es tu constitución, tus tendencias naturales, tus gustos y preferencias, tus creencias, tu potencial. Es un conocimiento que no está oculto, está disponible para tu propia lectura. Puedes acceder fácilmente a tu propio conocimiento, únicamente con la voluntad de hacerlo. Y por supuesto, puedes usar herramientas de diagnóstico externas para chequear síntomas y entender de dónde vienen y dónde pueden estar tus debilidades. Estos diagnósticos, sumados a tu propia observación, te van a dar un panorama de tus necesidades.
Y aquí es donde entra la necesidad de habilitar el acceso a la INFORMACIÓN. Conocer, te hará libre. Saber qué opciones tienes, hará más inteligente tu decisión. Una vez que sabes qué necesitas, se hace necesario saber cuales son las mejores herramientas para lograrlo. ¿Cómo saber cuales son las adecuadas? El primer error que se suele cometer es pensar que porque a otro le sirvió, a mi me servirá también. Pero no es así, somos todos distintos. Somos igual de diferentes por dentro que por fuera. Y nuestras circunstancias son también diferentes. Por tanto volvemos al autoconocimiento, primero averiguo qué necesito exactamente y después, busco las herramientas que me hacen falta para lo que necesito. No al revés. Cuando tengo claro qué necesito me voy a encontrar muchas opciones: información nutricional, diferentes estilos de alimentación, nutricionistas, dietas, recetas, propuestas culinarias, infinidad de blogs, libros, páginas web, info en redes sociales, etc… Todo sirve si estás enfocado/a en cual es tu recorrido. Si sabes desde donde partir y hacia donde llegar.
Hace ya mucho que decidí que quería conocerme un poco mejor por dentro. De qué estoy hecha, que me nutre, que me daña y cómo puedo sanarme. Así que comencé a caminar en esa dirección. Algunos caminos te llevan a un final inesperado, otros te invitan a regresar al punto de partida y sólo unos pocos te llevan siempre hacia delante, hacia tu objetivo. Este camino de autoconocimiento que yo elegí es de largo recorrido y no tiene vuelta atrás. Y sin embargo, es fácil y placentero. Así que, te invito a recorrerlo conmigo. Te propongo que te escuches y que te conozcas mejor. Respetando tus creencias y estilo de vida. Y logrando un cambio positivo en tus hábitos y alimentación. ¿Qué te impide probar y ver qué pasa?
Porque la tercera clave es probar, PRACTICAR. La práctica constante y repetida, en la cocina, es la que te va a permitir incorporar los cambios que hayas decidido. Te invito a practicar conmigo, no hay excusa porque te ofrezco todas las opciones posibles para que puedas ponerte en marcha. Clases individuales, grupales, presenciales, online y grabadas para que elijas el ritmo que más te conviene. Puedes ver en qué consisten las clases AQUÍ.
Te aseguro que es mucho más fácil y placentero de lo que te imaginas.