Diferentes culturas en todo el planeta vienen utilizando técnicas de fermentación durante miles de años y cada región tiene su propia especialidad en lácteos, bebidas, cereales, vegetales, etc… jugando estos un papel importantísimo en su salud. En casa consumimos alimentos fermentados, porque nos encanta el sabor y riqueza que nos aportan, y porque:
– Mejoran la digestion. Los fermentados producen probióticos que ayudan a mantener y nutrir nuestro microbioma intestinal.
– Benefician al sistema inmunológico. Alrededor del 70% se encuentra en nuestro tracto digestivo, por tanto si tenemos buenas bacterias nuestro sistema inmunológico se refuerza.
– Contienen nutrientes esenciales. Más que sus homólogos no fermentados, dependiendo del tipo de fermentación pueden aumentar las vitaminas B, K. C y A y el ácido fólico.
– Disminuyen antinutrientes. Como el ácido fítico, que interfiere en nuestra digestión.
Estos son nuestros favoritos y los que nunca faltan en casa!!
– Kefir de Agua.
– Kefir de Leche.
– Miso.
– Chucrut.
– Dosas.
– Pickles de vegetales.
– Masa madre.








